viernes 9 de mayo de 2008

EMPECEMOS POR EL PRINCIPIO

Hace tiempo ya que quería abrirme un blog.

Empecé matando el gusanillo con mi fotolog hace ya bastantes meses, en un momento en que mi vida personal era un desastre, y por ende la profesional. No es que sea tonta, pero creo que nunca he tenido la suficiente inteligencia emocional como para poder disociar la una de la otra, así que cuando una no marcha la otra se cubre de apatía.
No es que tuviese grandes pretensiones puestas en mi flog, aparte de usarlo como válvula de escape para contar mi vida, mis preocupaciones, alegrías, ilusiones, decepciones....pero le he cogido cariño. Es un poco como ese niño travieso que a veces incordia y te dá pereza cuidar, pero que acabas queriendo como si fuera tu hijo.

El caso es que los blogs siempre me han parecido cosas serias. No quería hacerme uno para contar mi vida,porque para eso ya está mi flog....tenía que ser algo informativo, en cierto modo.

Soy una persona muy inquieta, tengo mil aficciones y poco tiempo y recuersos para dedicarme a ellas. No se puede abarcar todo.... Me encanta la música, no podría vivir sin ella, pero hay muchísima gente que sabe más que yo, y no podría aportar gran cosa.

De cine entiendo más bien poco, y sí, tengo ciertas frikeces de las que podría hablar, pero acabaría muy pronto y luego no sabría ni por donde seguir.

Hay algo que me apasiona, y aunque no soy una gran entendida, al menos sí tengo algo que aportar, mi experiencia en primera persona. Así que hablaré de la otra faceta de mi vida: la profesional. Ahora que he conseguido enderezar la personal lucho por sacar del estancamiento esa otra, y he desempolvado mis viejos papeles de croquis para empezar a definir lo que hasta ahora sólo vive en mi imaginación.

La idea de este blog será ser el cuaderno de bitácora de mi día a día laboral. Después de varios años con el Proyecto Fin de Carrera aparcado en el cajón de los sueños sin cumplir, es hora de cerrar una etapa y empezar otra nueva. Lucho por encontrar mil (y una) razones que me den fuerza para subir ese último escalón, para acabar la carrera, para ser arquitecta. La primera y más importante es que me fascina la arquitectura, la idea de imaginar algo que luego se haga realidad, en cierto modo es jugar a ser dioses, a prevalecer en el tiempo, a ser recordados. Los seres humanos somos egocéntricos.

No hablaré aquí de grandes arquitectos, para eso ya hay otros sitios y otra gente que lo harán mejor que yo. Intentaré plasmar el avance del ascenso a este último escalón, empezando desde cero, o casi, desde el punto donde estoy ahora. Quizá alguien encuentre interesante seguir este proceso, quizá no....eso tampoco me importa, básicamente lo escribo para mi, para obligarme a avanzar, para ver a dónde me conduce esto. Quizá sea una pérdida de tiempo, pero creo que en el fondo servirá para algo.

No sé muy bien a dónde llevará ese camino, pero eso es lo realmente divertido. Lo que sí tengo claro es dónde empezó la aventura, por qué decidí estudiar arquitectura. Nunca fui una gran dibujante , la geometría descriptiva tampoco se me daba de maravilla, pero era una persona imaginativa. De pequeña me inventaba cuentos, los escribía en cuadernillos confeccionados por mi y se los contaba a mis muñecos. Recuerdo cuando descubrí a Gaudí y a sus singulares obras, yo pensé: yo quiero hacer lo que hace este señor. Las escuelas de arquitectura están repletas de personas que se dejaron llevar por esa misma admiración. Salvando las distancias, es increible imaginarte algo que se acabe materializando en un objeto real, es un gran privilegio al alcance de unos pocos. Me siento afortunada. Lo soy.