La universidad es un concierto de cuerda en el jardín de la casa del Lagar. Incluso puede encontrarse en la bahía coruñesa,sobre una embarcación deportiva,o en el paseo marítimo, cuando baten con fuerza las olas del Orzán"
Este texto, sacado de la información entregada a cada alumno en año pasado por el Servicio de Extensión Universitaria podría definir perfectamente mi concepto de aulario.
Nuestro período de estudios en la universidad no son sólo los años que invertimos en estudiar una carrera, son los años en los que nos formamos como personas, donde se descubren gran parte de nuestras inquietudes y aficiones, que irán complementando nuestra formación académica. La universidad tiene que ser un hervidero de cultura, donde además de aprender todo lo relativo a nuestra futura profesión podamos dar rienda suelta a nuestras inquietudes.
El aulario tendrá que dar solución a un montón de actividades que no tienen cabida en los propios centros por falta de espacio; como exámenes, cursos, jornadas, conferencias.... Pero tambien tiene que dar cabida a un montón de actividades no académicas que a día de hoy se desarrollan en espacios poco o nada aptos para tal uso. Debería ser un lugar donde la cultura, en su más amplia expresión, tenga cabida.



Otras veces el edificio solo tendrá que dotar a los alumnos de un lugar de trabajo del que ellos carecen.
Se pretende tambien que la construcción del aulario sea una excusa para el tratamiento integral de una zona del campus que ha quedado como residual. Lo que en su día fueron proyectados como los accesos principales a algunas facultades han quedado relegados a un acceso secundario sin apenas uso si no fuera por la presencia de un parking. El proyecto de algún modo debería de resolver este aspecto y la relación con los edificios circundantes.



En definitiva, generar un espacio cuyo uso sea agradable y que alrededor de él se consiga canalizar la vida del campus dejando que sus usuarios lo "colonicen" a placer.