domingo, 10 de abril de 2011

Reducir, reciclar, reutilizar

Hace ya una temporada larga que estoy ligeramente obsesionada con eso de la sostenibilidad. Ya sé que se empeñan en decirnos que nuestros recursos, aunque finitos, están aún lejos de agotarse, y que nuestro modo de vida actual está garantizado. Tampoco parece importante el hecho de que generemos una cantidad ingente de residuos que se van acumulando día tras día sin que sepamos dónde o cómo deshacernos de ellos, pero eso tampoco parece preocupante siempre que haya un océano donde arrojarlos, un país tercermundista que los almacene, o un transbordador espacial que los pueda poner a orbitar.
Muro divisorio de botellas de agua, Klein Dytham architecture

Y sin embargo yo, ilusa de mí, sigo preocupada por esto. Hace tiempo que me pasé a las bombillas de bajo consumo y que voy al super con mi bolsa de tela, y no os podéis ni imaginar lo que me jode olvidármela un día. Reutilizo el papel hasta que ya no le queda un centímetro cuadrado libre, guardo en una botella de plástico el aceite sucio y el agua de regar las plantas, almaceno las pilas usadas y esas bolsitas ridículas de plástico que te dan con las frutas y verduras; y os juro que el día de la  entrega de mi Proyecto Fin de Carrera me sentía mal sólo de pensar que probablemente un árbol entero hubiese pasado por mi impresora en una sola noche. 

Claro que algunas cosas son inevitables, y una vez al año, cuando bajo a chuzarme como una posesa a la playa para celebrar la llegada del verano por San Juan, me paso la sostenibilidad por el arco del triunfo y disfruto del dulce placer de tirar todo a la misma bolsa, y aún así seguir siendo un ser extremadamente cívico porque al menos he sido capaz de llevarlo todo a un contenedor.

Recuerdo que una vez Mr Machiavelli me hizo dudar cuando volvió de sus vacaciones yankis con Bragas de Esparto, y tras su visita a Las Vegas y ese despiporre de watios en medio de ninguna parte me dijo, muy serio, "da igual lo que hagamos nosotros, la culpa es de ellos". Qué quieren que les diga, una es vieja y testaruda, pero no por ello menos ilusa, y sigue creyendo que el famoso "sé el cambio que quieras ver en el mundo" de Gandhi, debería ser el leitmotiv de nuestras vidas.


Y luego está la basura cibernética, que la hay a patadas, y sino no hay más que intentar buscar algo en google y luego tirarse media vida verificando si esa información sigue estando vigente; que ya he perdido la cuenta de las veces que me he cagado en la institución de turno por no haberse dignado a borrar algo que ya no tiene validez desde hace una década. Señores, que actualizar una web no es solo colgar las noticias de rabiosa actualidad, que también lo es la menos grata tarea de informar de las que ya no valen. Que digo yo, cuándo pones un anuncio para vender algo y finalmente lo consigues, te encargas de quitar los anuncios o lo dejas ahí para que la gente te diga dando el coñazo? Pues eso.


Así que, en un ejercicio de coherencia o algo así, he decidido darle un nuevo uso a este mi blog, más que nada porque hasta ahora el pobre ha pasado por la vida con más pena que gloria, casi como si su mamá no lo quisiese, y no, eso sí que no. Obviamente ya no será el blog de mi PFC, más que nada porque afortunadamente ya no tiene sentido, y también  porque en el fondo nunca lo fue.


Que de qué va esto ahora? Pues no sé, de las desventuras de un pobre ser de treintaypico años que se encuentra un poco desubicada en este mundo, una tía idealista que sigue creyendo en la magia y los finales felices, y que cada vez lleva peor algunas cosas. Será la edad...


Pasense por aquí siempre que quieran, y ya que vienen no pasen de puntillas y dejen algún rastro de su paso en forma de comentario. Aquí todo el mundo es libre de opinar lo que le dé la gana, pero eso sí, con respeto. No le voy a pedir a nadie que esté de acuerdo con lo que escriba la abajo firmante, pero sí que no entre en insultos o descalificaciones hacia mí o alguno de los visitantes.Siempre me ha gustado presumir de juntar a gente con aparentemente nada en común y acabar montando reuniones variopintas, así que, como diría Manquiña, vamos a llevarnos bien.


Y por lo demás solo decir que lo que aquí se cuente no debe ser tomado al pie de la letra, que evitaré las alusiones personales en cosas que puedan implicar a otras personas, pero que si en algún momento alguien se siente aludido no es mi problema, al fin y al cabo es lo que pasa cuando uno se pone a escuchar a hurtadillas detrás de la puerta,no? Nadie te garantiza que vayas a escuchar lo que quieras, pero yo no pienso pedir perdón por pensar lo que pienso, y mucho menos por ser como soy. 


Estamos todos? Si? Pues que empiece el viaje ya !