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| El último superviviente |
He recorido el mapa de este a oeste, de norte a sur, me he salido incluso de él mientras buscaba un sitio donde echar raíces. He visitado los pisos más infames que os podáis imaginar, y mira que yo pensaba que lo había visto todo en materia de pisos de alquiler, pero nada comparable con esta ciudad, amigos. He visto habitaciones por 500€ donde solo cabía un colchón tirado en el suelo, áticos en los que para usar el baño tenías que salir de tu precioso ático con vistas al canal en el puto centro, recorrer un largo pasillo, bajar las escaleras y entrar en la casa del casero, y se suponía que tendrías que hacer eso cada vez que quisieses usar el baño...eso, o comprarte un orinal, claro. También me citaron de manera clandestina rollo "cuando llegues a la calle tal me llamas y te voy a buscar" porque era una vivienda social y la familia alquilaba una habitación y si los pillaban se les caía el pelo. Pero el más gracioso sin duda fue un piso en el cual dentro de ese mismo cuarto que alquilaban (y no en un espacio común) ejerciendo de cabecera de la cama estaba la mampara de la ducha, de la ducha común de todo el mundo, claro; y el supuesto armario para colgar la ropa (ya que en la habitación lo que yo pensaba que el arnario era la ducha, y lo que yo pensaba que era una estantería de cds era el armario) estaba en un galpón que a su vez estaba al fondo del patio interior al que daba mi habitación, patio a su vez compartido con la cocina.
Luego estaba el tema de los pisos más o menos normales pero en los que debido a la enorme demanda de habitaciones y la poca oferta de pronto te ves inmerso en una especie de casting donde tienes que ser elegido como el compi más chachi para el piso. Así que cuando encontré una minihabitación en un ático más o menos chulo en una zona bastante molona (podíamos llamarlo casi el puto centro, pero no me mola presumir) y donde además no me ponen pegas por traerme al minino, me sentí bastante afortunada.
Mi compi de piso es holandés pero es, cuanto menos, peculiar: no tiene bici y se pasa el día fumando porros. Eso es bastante poco holandés. De hecho no para de ofrecerme maría a todas horas y yo en plan super sana diciendo que no porque no me quiero convertir en una fumadora habitual de maruja . Se ofreció a ayudarme con las maletas el día que me mudé al piso, me fue a buscar y me trajo en coche, eso también es bastante poco holandés, ya que aquí se supone que todo dios es autosuficiente y se tiene que buscar la vida por si mismo. El primer finde que estuve en casa se nos jodió la cerradura de la puerta y tuvimos que esperar al cerrajero, mi compi me ofreció una copa de ron, yo le dije que no me molaba el ron pero gracias, me preguntó qué solía beber, yo le dije que whisky, al cabo de un rato salió a comprar y volvió con una botella de whisky para mi. Parte de su familia es árabe, y aunque él fuma porros como un carretero y bebe ginebra como un lord inglés, resulta que no come cerdo porque es musulmán, y me ha pedido por favor que use una sartén especial para cocinarme mi cerdo ya que él no cocina cerdo en sus sartenes y que la friegue con otro estropajo. A mi me da igual, y me parece gracioso convivir con las rarezas de otra gente después de tantos años viviendo sola...si yo voy por ahí diciendo que creo en los elfos, quién coño soy para cuestionarme las creencias fantásticas de otro, si para él Mahoma es como Tolkien para mi? El muy capullo me vacila a saco porque soy un poco lerda con el inglés y a veces me habla rápido y no me entero, pero luego nos sentamos a cenar juntos por la noche, me cuenta sus movidas y mola. Creo que nos vamos a llevar bien.
Mis jefes tampoco parecen holandeses, yo creo que podrían pasar por granaínos si no fuera porque hablan raro, aunque eso quizá sea el dato más característico de los granaínos. Uno de ellos es más el crack de los programas informáticos, el otro es más el crack de las ideas. Son mogollón de graciosos, sobre todo el crack de proyectos, siempre está con comentarios chistosos acerca de los paisajistas (aka jardineros), los de las estructuras (aka frikis) o lo raros que somos los españoles. Un día se puso a freir unos huevos a la hora de comer, echó un chorro de aceite en la sartén, un chorro, y decía que los estaba friendo al "spanish way", yo me descojonaba, el pobre flipó cuando le dijimos que nosotros los freíamos con mucho más aceite, rollo piscina. Mención especial tiene el capítulo del día de la entrega brutal esta del concurso, estábamos currando a saco la noche antes de la entrega después de una semana casi viviendo en la nave donde está nuestra oficina, y aún nos quedaba la noche, que pintaba larga. Desapareció escaleras abajo y volvió al cabo de un rato con cara de felicidad, y con un balón un poco desinflado. Los niños salieron corriendo detrás del balón y se perdieron en la inmensidad de la nave dando pegues, improvisando porterías y picándose mutuamente, al cabo de un rato todos volvimos al tajo con fuerzas renovadas. Es una de las cosas más inteligentes que he visto hacer en mucho tiempo.
El crack de los programas informáticos es el que lleva los temas de contrataciones, becarios y demás. Se está portando genial conmigo, me echó un cable buscándome un alojamiento provisional mientras no encontraba piso y este finde me avisó de una feria de fantasía que había cerca de Utrech, ya me tiene calada con mis frikismos de Tolkien :)
El ambiente en el trabajo salvo esos días de entrega brutal es afable y relajado. Creo que voy a estar bien aquí. Todavía ando un poco despistada con el manejo del Mac, que nunca entenderé para qué coño un Mac para luego meterle el windows para poder instalar el puto autocad, por no hablar de ese ratón tan infame que tienen los Mac (aka puto Mac), y aún más despistada con la barra libre de curvas que campan por doquier en los diseños de la oficina, pero creo que con interés son cosas que se pueden solventar, y por mí al menos no va a quedar el intentar hacerlo lo mejor posible.
Mi vida social sigue siendo casi inexistente, y eso es lo que más me preocupa ahora: tener gente con la que salir a tomarme un argo los fines de semana, que yo no estoy acostumbrada a esto de "fui a tomarme una y me volví pronto a casa". Y conste que ahora con eso de hablar en inglés todo se me hace muy trabajoso y cansado y llegada una hora del día me entra la modorra. Anyway, estoy haciendo todo lo posible por avanzar en ese aspecto, pero todo aquí avanza muy despacio y yo no soy una persona paciente precisamente. Como alguien decía, esto no es un Erasmus, en un Erasmus toda la gente llega en un momento concreto y en las mismas circunstancias, y ahí es super facil empatizar y hacer piña. Tú llegas a la ciudad en tu momento concreto, y el resto del mundo está en el suyo, y eres tú el que tiene que hacer el esfuerzo por enganchar en ese engranaje, y no siempre es fácil.
Esta semana por fin pude visitar uno de los rocódromos de la ciudad, me he apuntado a un foro de expats para conocer gente, me he comprado el abono de los museos para poder ir a todos sin preocuparme de tiempo, pasta, etc. Ya tengo el dichoso sofinunner que es como el número de la seguridad social holandesa, super necesario si quieres tener una cuenta bancaria, y me siento un poco mal porque vuelvo a tener cuenta en ING después de haber cerrado la mía en España, pero chicos, es que era el único banco que no me ponía mil trabas para hacermela, y yo ahora no estoy para trabas, que hasta recargar la tarjeta del movil con la dichosa maquinita en holandés me parece el gran reto.
Sigue haciendo frío, aunque no sé si es que ya me he acostumbrado o qué, que ya lo siento menos. Espero que también pronto se empiece a diluir el emocional.



