Ya sé que muchos de vosotros no entenderéis esta enfermiza afición nuestra a encaramarnos por paredes sin otra finalidad que la de llegar arriba porque sí, porque te lo has propuesto y quieres lograrlo, porque quieres vencer tus miedos, controlar la situación y demostrarle a ese trozo de roca de lo que eres capaz para que ella juzque, siempre justa e implacable, si eres merecedor de disfrutar de esa línea en particular y no de otra. Yo no me considero para nada una persona mística o espiritual, pero lo que está claro es que nunca me he sentido más en armonía con el cosmos, más centrada, despierta y alerta de lo que me he sentido algunos días escalando.
Creo que sólo podréis entender de qué estoy hablando si habéis probado esa mezcla explosiva de adrenalina y control mental, ese extraño cóctel que te hace sentir alerta y a la vez consciente de que eres tú el que tiene la sartén por el mango, porque al fin y al cabo todo se reduce a eso: a controlar la situación, los nervios, a que el resultado dependa solo de ti. En la vida ya nos enfrentamos a demasiadas situaciones que se nos escapan de las manos en las que solo podemos tratar de capear el temporal como mejor sepamos o podamos, pero hay demasiados factores externos que condicionarán nuestro éxito o nuestro fracaso. En la escalada no: lo que hay es lo que ves, está justo delante de ti, desafiándote, y tu arma para retarle en un cara a cara eres tú mismo. Y luego está tu compañero, esa persona de quien puede depender tu vida, tener que confiar así en alguien no es fácil, claro está, y al menos en mi caso influye muchísimo en mi manera de escalar; pero, creedme, depositar semejante confianza en alguien me hace recuperar la esperanza en la humanidad.
| Escalando en el Eume con Germán la Punky Power |
-Arañazos, moratones y cicatrices
-Alguna que otra mojadura
-Un esguice de tobillo
-Una fisura en el coxis
-Dos grapas en la cabeza
-Miedo, mucho miedo
Cosas buenas que me ha dado la escalada:
-Amigos
-Conocer sitios preciosos
-Atardeceres de ensueño
-Valorar el maravilloso sabor de una cerveza fresquita después de un largo día dándolo todo
-La satisfacción de ver que, a pesar de pasarlo mal, lo has logrado
-Fuerza interior
La verdad es que estoy deseando que mi dedito deje de quejarse un poco para volver a desafiar a la gravedad en medio de una pared, os aseguro que mi salud mental (lo que queda de ella) está en juego.
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