martes, 7 de febrero de 2012

Feed the troll

Desconozco el motivo, pero la verdad es que tenemos un imán para conocer a gente extraña los fines de semana por la noche. Quizá solo sea una cuestión de estadística, o nosotr@s  tengamos bastante que ver (que va a ser que sí), pero hemos conocido trolls de todas las calañas:

-El troll de toda la vida, el que sale a buscar camorra por ahí y a meterse en líos, el que te mira con cara de perdonarte la vida por nada y te manda a tomar por el ojete acto seguido. Tienes suerte de que no te haya propinado un hostión o te haya metido un dedo en el ojo

-El troll "encefalograma plano", tú lo ves de aspecto normal, parece que está bien, e intentas razonar con él...ERROR! Aunque no vea ningún cartel en el baño y te empeñes en explicarle que en ese garito en cuestión son unisex, se pasará media hora repitiéndote a modo de mantra mientras señala alternativamente cada puerta "tío, tía, tío, tía" Tú preguntarás "has visto el cartel? has visto el cartel?" y el contestará "tío, tía, tío, tía" Entonces ya un poco fuera de tus casillas dirás "Le pregunto al camarero?Le pregunto al camarero?" Y él seguirá con su estribillo "tío, tía, tío, tía". Se te acabará colando, sí.

-El troll "walking dead", no confundir con el anterior, este no es que ande muy bollante de cabeza tampoco, pero a diferencia del anterior lo distinguirás porque vaga como un zombi, va por la vida medio acabado, la noche lo ha consumido, quizá lleva la chaqueta colgando, le suena el móvil o se va a caer. Te acercas a él en plan buena persona con ánimo de ayudar y entones de repente RESUCITA, te gruñe, te grita y te increpa de malos modos. Corre, insensato!

-El troll "buenrollista", el más peligroso de todos, ya que se te acerca de colegueo y no lo ves venir, pero luego resulta que es un plasta de flipar, y que cuando intentas librarte de manera amable de él no funciona, así que hay que optar por la técnica del centrifugado (que básicamente consiste en ofrecerle tu mano como si fueses a sacarlo a bailar, para que así baje la guardia, luego darle un giro de 360º lo más rápido que puedas para acto seguido centrifugarlo hacia el infinito y más allá), y entonces se indigna mucho, grita y te suelta el rollo ese de que las coruñesas somos unas tías muy chungas y blablablá...puede que hasta empiece a hacer aspavientos y bracear como una veleta con viento racheado. Aunque lo peor es cuando el troll en cuestión viene aprendido ya con las tácticas de evasión y se niega a colaborar. Hace unas semanas un troll me acosó en el Puticlú y juro que ni con dos guardaespaldas bailando culo con culo delante de él fuimos capaces de espantarlo.

El típico troll de David el Gnomo. Parece imposible, pero juro que yo los he visto tal cual!
Resulta que hace unas semanas estaba hablando con unas amigas acerca del efecto que nos producía tener hambre y sueño llegada una hora de la noche, que parece que hay gente que no acaba de entender que estos dos factores influyen de manera drástica en el estado de ánimo de la peña, pero lo que é, é. En mi caso en particular quizá sea semasiado bestia , pero es que yo como llegue una hora de la madrugada, tenga hambre y no encuentre nada que comer, juro que me transformo en un ser del inframundo capaz de desollar al primer ser vivo que se cruce en mi camino. Y si el problema es que quiero dormir y alguien se empeña en no dejarme puedo metamorfosear en alimaña salvaje y morder y sacar ojos. En Monte Alto nos las gastamos así con las necesidades primarias.

Bueno, el caso es que después de poner nuestras experiencias en común, llegamos a la conclusión de que los trolls no son trolls en realidad, que solo es gente que tiene hambre y/o sueño. Bueno, yo por mi parte paso de traerme a uno de estos seres a echar una cabezadita en mi casa, pero el tema del hambre tiene más fácil solución. Así que creo que yo a partir de ahora voy a salir con un bocata en el bolso, así cuando me encuentre con un troll siempre podré alimentarlo, volverá a ser persona normal, o como poco lo dejaré tan desconcertado con mi regalo que tendré tiempo suficiente para salir huyendo del peligro. Y como Murphy es un poco cabroncete y siempre juega a putearnos, seguro que me pasa como con el botiquín que me llevo cuando voy a trepar, que desde que lo llevo siempre me fostio menos y las averías son más leves, así que seguramente el día que baje el bocata no me encuentre a ningún troll, pero...quién sabe....lo mismo ese bocata me salva de convertirme en uno de ellos
El bocata carcelario, clásico entre los clásicos, pero poco recomendable para alimentar a un troll!

1 comentario:

vetiniana dijo...

J querido!hay esperanza!!Gracias Luthi, ahora sé lo que tengo que hacer, pondré platos de comida a las puertas de casa para que no molesten. Lo que no sé es qué debo hacer con mi ordenador, porque dicen que a los aparatos eléctricos la comida no les sienta bien...
Yo antes llevaba chupa chups para salir, pero en algún momento perdí la costumbre!