lunes, 3 de diciembre de 2012

Un mundo de gente incompleta

¿Sabes esos momentos de la vida en los que, pase lo que pase, sabes que vas a perder algo importante para tí? Pues justo ahí me encuentro yo ahora, y, sinceramente, estos momentos apestan.

Se me presenta una oportunidad laboral cojonuda que no puedo dejar pasar sin luchar por ella hasta el final, pero eso implica dejar una ciudad que amo, una ciudad que se ha convertido en mi hogar, y el mero hecho de pensar en abandonar Amsterdam me llena de tristeza.

He tratado de racionalizarlo mil millones de veces, y sé que no tiene una explicación posible, aunque casi toda la gente que vive aquí lo entiende perfectamente. No sé qué tiene esta ciudad, pero llegas y te engancha. Casi todos mis amigos llevan ya algún tiempo aquí; llegaron, como yo, un día con mil sueños en la cabeza y con ganas de emprender una nueva vida.
Los comienzos no fueron fáciles para ninguno, cualquiera que haya vivido una temporada en el extranjero (no hablo de irse de Erasmus) sabe lo que es eso,llegar e intentar enganchar con la vida de los demás, dondequiera que se encuentre ese punto de encuentro. Y pasas unos meses jodidos hasta que encuentras tu sitio, pero el día que lo encuentras todo cambia, la ciudad cobra otra dimensión.
Me gusta pensar en nosotros como supervivientes, gente que lo pasó mal y aguantó el chaparrón, y luchó con uñas y dientes porque vinieran tiempos mejores, porque hace falta ser fuerte para cambiar de vida radicalmente y tirar palante con lo que venga. Siento una profunda admiración por todos y cada uno de ellos, nunca en mi vida he conocido a tanta gente divertida y vital como aquí, a tanta gente curiosa e inquieta como yo.
Mi grupo de amigos se compone de holandeses, indios, ingleses, hondureños,  irlandeses, escoceses, sudafricanos, franceses, portugueses, italianos, suecos, daneses, y algún que otro país que se me habrá olvidado...parecemos la comisión de fiestas de la ONU, y cualquier excusa tonta es suficiente para quedar cualquier día de la semana para tomar unas cañas y volver a  casa a cuatro patas...en qué otro lugar del mundo voy a tener esta mezcla? Lo pienso y tengo la convicción de que cualquier lugar ya no será suficiente para mí. Nunca en mi vida me he sentido tan llena de vida ni tan feliz como en los meses que he pasado en esta ciudad.
 A pesar de las adversidades, que las ha habido (y gordas), emprender esta aventura ha sido la mejor experiencia de mi vida, y no quiero que se acabe, porque todavía me queda taaaaaanto que descubrir aquí!. Cada día es nuevo y diferente, nunca sabes qué va a ocurrir ni a quien vas a conocer, ni dónde ni cómo vas a acabar la noche. Se trata de vivir el día, aprovechar el momento y exprimir cada segundo del tiempo.

Y sin embargo ahí está ¿el trabajo de mis sueños? No sé sí será tanto, pero sin duda es algo que me apasiona, y es en el lugar equivocado, aunque mi familia y amigos estén cerca, aunque haya montañas, siento que no es mi lugar ahora...pero no puedo dejar pasar esta oportunidad porque nunca me perdonaría no haberlo dado todo por ella. Y lo único que se me ocurre preguntarle a la vida es ¿por qué allí? ¿por qué ahora? Pero la vida no se para a contestarte, la vida sigue y o coges el tren o lo pierdes, quizá para siempre.

Llevo días con la sensación de que igual esto tiene fecha de caducidad, que igual en breve mi aventura se acaba, y me recreo en cada paseo en bici, en cada canal, en cada noche que paso junto a la gente que quiero, como si cada día me estuviese despidiendo de algo que igual no vuelvo a ver en un período de tiempo indefinido.

Y aquí estoy, a horas escasas de coger mi vuelo, debatiendo mentalmente conmigo misma, y luchando en dos frentes antagónicos a la vez: luchando por conseguir ese trabajo allí y por encontrar algo aquí. Lo bueno (o no) es que una vez más la decisión final no es mía,  y que, pase lo que pase, perderé algo que quiero, pero ganaré algo que amo.

Como alguien me dijo el otro día: es bueno no poner  todos tus huevos en la misma cesta.

Aunque eso no hace que me sienta mejor

3 comentarios:

Jota dijo...

Cualquiera que te lea desde Coruña va a pensar que en Amsterdam está la panacea de la vida. Me da a mí, eh! Igual no debes darle tantas vueltas y poner en la balanza, como dices por mucho que te empeñes no vas a poder quedarte en el sitio que te gusta si allí no hay de qué vivir. Si no lo intentas nunca sabrás si aquí se vive mejor que en Amsterdam. :) Todo esto dicho desde el cariño! ;)

Lúthien dijo...

Lo sé, lo sé,pero es que amo esta ciudad :)

Lúthien dijo...

Y como dice Yoda:hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes