jueves, 18 de septiembre de 2014

Coruña reloaded

Está siendo un año bastante complicado; de poner ilusión y esfuerzo en proyectos que no se acaban de materializar y aún así seguir intentándolo una y otra vez...
Pero hay un dicho popular que apunta que si sigues intentando algo de la misma forma siempre, siempre obtendrás los mismos resultados: "If nothing changes, nothing changes".
Así que es hora de introducir valores nuevos en la ecuación y empezar a despejar las incógnitas; y los que me conocéis bien os podéis hacer una idea de la comedura de olla que ha supuesto esto durante los últimos meses.
Y después de mucho pensar, y darle vueltas, he decidido que es hora de poner fin a una etapa que se suponía iba a ser por 6 meses que se acabaron convirtiendo en dos años y medio: me vuelvo a Coru. No tengo ni idea si esto va a ser de manera indefinida, o me dará la neura y acabaré en Nueva Zelanda dentro de tres meses como apuntó un amigo ayer; o yo qué sé. La verdad es que tengo un cóctel de emociones y sentimientos encontrados que nos os podéis ni imaginar.
Y es que aquí los he pasado muy mal, pero también muy bien. Y Amsterdam es un sitio que me ha hecho crecer muchísimo a nivel personal; donde he aprendido miles de cosas (a veces a base de palos) y donde he sido muy, pero muy feliz. Y por si ello fuera poco, es una ciudad preciosa donde tengo a gente que es mi segunda familia para mí; así que cuesta mucho dejar un sitio tan especial, muchísimo.
Pero los cambios siempre son buenos, y no hay que tener miedo a ellos; aunque cuando estás al borde
de la montaña con el parapente perfectamente flotando por encima de tu cabeza, da un poco de miedito echar el pie al vacío y confiar en que vas a salir volando.
Así que ahora mismo estoy igual de acojonada que hace dos años y medio cuando estaba a punto de iniciar mi aventura de emigrante, pensando si habré tomado la decisión adecuada, si va a salir bien o me he equivocado.
Pero después de tantas dudas, hay que ser consecuente con la decisión tomada y defenderla con todas tus fuerzas. Así que,Koruños: estad preparados, porque Luthi vuelve (y Smeagol también, claro), y vuelve muy cañera y con ganas de comerse el mundo,de cambiar las cosas que no le gustan y luchar por lo que cree. ¿Estáis preparados para esto? Posiblemente no, pero no os preocupéis, en realidad yo tampoco :)


martes, 6 de mayo de 2014

A vueltas con la zona de confort

Recuerdo los meses antes de mi llegada a Holanda, antes incluso de saber dónde íbamos a acabar mi maleta y yo.

Recuerdo esa sensación de no querer atarme a nada ni a nadie para evitar más lastre emocional del que ya tenía; meterme en mi burbuja y cerrarla al mundo para mantener cierta distancia emocional que me permitiese tomar las decisiones con la cabeza. Yo me quería ir, necesitaba un cambio, el lugar daba un poco igual, aunque el destino quiso que acabase en el puesto número dos de mis lugares favoritos elegidos.

Alguien me dijo poco antes de marcharme "en realidad tú hace mucho que te has ido ya", ¡cuánta razón había en esas palabras!, la verdad es que mi mente ya vagaba sin rumbo por el mundo, soñando con nuevos retos y aventuras fuera de su zona de confort.
Fue muy gracioso descubrir al llegar aquí, sin embargo, que mi mente estaba aterrada y trataba de mantener todos los vínculos emocionales posibles con mi anterior vida: llamadas a skype a toda esa gente que quieres y dejaste atrás, echar de menos lo que perdiste a todas horas... La vida es muy irónica, y al final todo ese lastre emocional que me empeñaba en dejar en Coruña, se vino conmigo, y aprender a dejarlo ir fue una de las lecciones más dolorosas que tuve que aprender.

Han pasado muchas cosas desde entonces; me he construído una vida aquí y podría decir sin lugar a dudas que venirme a Amsterdam fue la mejor decisión que pude tomar en su día, que me he sentido más viva en estos dos años de lo que me he sentido nunca; pero sin embargo, vuelvo a tener otra vez la misma sensación: mi mente ya no está aquí en cierto modo.

Ha sido un proceso lento y sutil; y darme cuenta que no estoy poniendo todo el esfuerzo que debería en encontrar trabajo aquí, ha sido la señal que me ha hecho ver que puede que sea porque en realidad ya no tengo tantas ganas de continuar esta aventura, al menos no a toda costa.

Así que mi confuso cerebro, totalmente desbordado, trata de hacer lo humanamente posible para que mi mente y yo nos materialicemos en el mismo punto del espacio/tiempo y yo deje de sentirme como Bran Stark cuando entra en trance. Supongo que solo se trata de una cuestión de tiempo (y coraje) que salga de mi actual zona de confort y empiece a asumir nuevos retos, retos que aún desconozco, pero que estoy segura que quiero vivir contigo a mi lado.