miércoles, 9 de noviembre de 2011

Mi cerebro y yo

Mi cerebro y yo tendemos a llevarnos bien, pero a veces él va a su bola. Como cuando voy a escalar y justo antes de un paso difícil empiezo a pensar: sube la pierna, sube la pierna!!!!...y la dichosa pierna no se mueve de su sitio. En momentos así no puedo evitar acordarme de Luis Moya y su mítico "trata de arrancarlo, Carlos!"

Mi cerebro es guai, y no lo digo porque sea mío, que conste. Siempre está urdiendo ideas alocadas y hasta podríamos decir que se conserva muy bien para la edad que tiene, y que aún no nos ha cogido sentidiño. Tolera aceptablemente bien la presión, pero tiende a desconectar cuando algo le aburre y enseguida pierde el interés si no hay nada que le llame la atención.

Mi cerebro es inquieto y perezoso. Yo me esfuerzo por empezar pronto el día para que me de tiempo de hacer mil cosas, pero si por él fuese estaríamos durmiendo hasta la hora de comer, claro que yo luego me enfado y me pongo que no hay quién me aguante, así que, a regañadientes, obedece; así logramos evitar una de esas discusiones internas tan absurdas e incómodas.

Ayer tuve una de esas mañanas de miles de papeleos en sitios distintos que tanto tiempo hacen perder y acaban por hacerme sentir como si fuese la directora de una influyente empresa, todo el día de organismo en ministerio, de ministerio en delegación, y así, todo el día corriendo como una ejecutiva del siglo pasado. Porque la verdad es que yo considero que una ejecutiva de la era digital debería poder hacer casi todas esas cosas desde su ordenador. Pero bueno, el caso es que me levanté muy temprano para hacer todos esos papeleos que eran tan importantes para mí pero tan sumamente aburridos para mi pobre cerebro. Y encima me dejé el libro que estaba leyendo y mi smartphone en casa...horror!!!! Iba a ser una mañana dura para mi pobre masa gris, de sala de espera en sala de espera y sin nada que estimulase su adormecida inteligencia. Se mascaba la tragedia.

Eran las 9 y pico y yo quería solicitar el voto por correo antes de irme a clase de inglés porque hay una salida con los trepas prevista para el finde del 20N y ante la duda quería dejar todo atado por si aca. Yo esperaba en correos a que me atendiesen, pero mi cerebro solo pensaba que íbamos a llegar tarde a la clase de inglés, que en realidad era la única cosa que estimulaba su atención aquella aciaga mañana. El caso es que me atendió una señora muy maja que me explicó todo y me dio los impresos a cubrir. Empecé a cubrirlos rápidamente mientras mi cerebro me metía prisa...de verdad no puedes escribir más rápido? Madre mía, que no llegamos!!!! Cállate, joder! Ves? Ya me he equivocado...estarás contento!!!! Cojo otro impreso y vuelvo a empezar, como decía mi madre cuendo era peque "cuanta más prisa más risa" Empezamos de nuevo, miro la hora y él bufa mientras calcula mentalmente si llegaremos a tiempo cogiendo una bici. Salgo pitando de Correos con mi resguardo y llego a clase a tiempo ¿ves? No era para tanto, quejica!!!!

Por la noche reviso los papeles antes de guardarlos en la correspondiente carpeta (soy un poco obsesiva con eso de los resguardos de todo) y releyendo veo que he hecho un bonito mix entre mi dirección de residencia y los datos que figuran en el padrón. NOOOOOOO!!!!!!Mierda, si al final me voy a quedar sin votar y todo!!!!

Hoy por la mañana vuelvo a Correos con el consiguiente cabreo. Odio perder el doble de tiempo en hacer un trámite que a priori era sencillo. El chico me dice que mis papeles ya no están allí y que ellos ya no pueden hacer nada. Le pregunto si puedo ir directamente a recoger la documentación a la oficina y me dice que no porque ellos no la llevan, que si eso vaya a preguntar a la central. Me he equivocado poniendo el número de portal por la nada despreciable cifra de 51 números (sí amiguitos, hasta en aquello tan de Barrio Sésamo de par/impar), vamos, que aunque el cartero sea un figura no me encuentra ni de coña. Salgo corriendo bastante agobiada mientras me acuerdo de este vídeo



En Correos me dicen que allí no está, y que vaya a preguntar a la oficina del censo electoral a ver si la documentación no ha salido aún, y de no ser así, a ver si me pueden dar el número de registro para que en Correos me la retengan hasta que vaya a recogerla personalmente. Como me la devuelvan por desconocido ya me puedo ir olvidando de votar. Joder, yo no tengo aún muy claro a quién le voy a votar, pero tengo clarísimo qué "figuras" no quiero que se queden con mi voto, y me jode, mucho.

Salgo corriendo a la oficina del Censo, que afortunadamente queda relativamente cerca de mi casa. Les cuento mi triste caso y una señora desaparece por un pasillo con mi resguardo después de mirar en un ordenador. Vuelve al cabo de un rato y me dice que mi carta está allí pero que aún no la han registrado, que reciben unas mil al día y va a intentar incerceptarla (como si fuese la capitana de un  escuadrón de ataque), pero claro, hay más gente currando allí y tal. Así que después de hacerle una fotocopia a mi resguardo, corregir por encima el dato erróneo y pedirme el teléfono, la amable funcionaria me dice que si la encuentra ya corrige ella misma los datos antes de meterlos en el ordenador, con lo cual recibiré mi documentación en casa entre mañana y pasado. Y que de no ser así la llame en un par de días para que me de el número de registro y vaya a correos a recogerla yo misma antes de que la devuelvan y se pierda en el almacén de votantes inútiles que no saben poner bien su dirección en un impreso. Yo miro con reproche a mi cerebro mientras cabizbajo asume que se ha pasado de listo, y que vale que los trámites administrativos sean un coñazo, pero que no se puede ir de sobrao. El pobre se siente culpable y se ofrece a leer el BOE durante una semana como penitencia. Me lo llevo al Eroski a comprarle algo que le guste, está muy triste y me da penita.

Ahora nos vamos a escalar mientras esperamos que esa señora tan maja y con aspecto de persona eficiente  resuelva nuestra metedura de pata, la falta de interés de mi cerebro y mi exceso de confianza. Eso sí, como esta tarde le diga que levante la pierna y no lo haga la vamos a tener.

Moraleja: nadie debería dejar que su cerebro realizase cosas realmente importantes a las 9 de la mañana


lunes, 24 de octubre de 2011

El bello verano

Todos los años cuando llega el momento del cambio de hora, abrigarse,y los inevitables movimientos de ropa en el armario, me pongo un poco tristona. No es que me guste el calor aplastante bajo un sol abrasador, que, por otro lado, es un bien escaso por estos lares, pero está claro que odio salir a la calle como una cebolla, los temporales y olas de frío, y sobre todo que a las 6 de la tarde se haga de noche. Seamos sinceros, que sí, que hace falta que llueva, pero el invierno está sobrevalorado: nos vuelve sumamente perezosos, incita a la vida sedentaria, a pasar mucho tiempo en casa, acostarse pronto y arremolinarse en torno a una estufa...por no hablar de la tonalidad gris que lo envuelve todo, esa luz gris, esas nubes grises sobre nuestras cabezas, si hasta nuestro ánimo se pone gris! Y encima, lo peor de todo es que no hay festivales, porque, quién coño se va a ir de acampada con este tiempo? quién?

Así que, ahora que ya hemos cumplido son los ritos iniciáticos de la temporada invernal voy a aprovechar para hacer un poco de memoria y recordar lo más destacable del verano, lo bueno y lo malo, aunque afortunadamente ha habido mucho más de lo primero que de lo segundo. Voy a poner algo acorde para la ocasión y recrearme un momento en el tiempo pasado: el terraceo, las tardes trepando hasta el anochecer y las noches de fiesta hasta el amanecer, los baños en el mar, las fiestas de pueblo y los festivales de verano. Así se me hará más llevadera la aclimatación a este tiempo de mierda, y más corta la espera hasta que nuestro amigo el sol se decida a acompañarnos de nuevo.

LO PEOR DEL VERANO

4- Quedarme sin bici a finales de junio...pero qué mierda es eso? Toda la vida diciéndonos que el curso termina en septiembre y ahora me vienen con esto?
Querida amija, nunca te olvidaré
3- La mierda sesión 2many Djs edición "pastis" que se marcaron estos señores en Vigo y aquella noche en general. Pero al menos después de eso todos aprendimos la diferencia entre "Live" y "Dj set"
Foto robada inpunemente del caralibro de Mr BuBa
2- La terrible resaca del sábado post-brincadeira. Juro que pensé que moría
Esta foto no es de ese día, pero la verdad es que nadie notaría la diferencia
1- El esguince de dedo y sus daños colaterales. Menos mal que ya empezamos a ir por el buen camino.

Mi mano en todo su esplendor lesivo



 LO MEJOR DEL VERANO

4-La tarde que trepamos la Punky Power y casi salimos nadando. Si vas a hacer algo así, ten siempre cerca a tu maestro Jedi :)
Porque la vida puede ser maravillosa
3-El concierto planetero post-Brincadeira, o cómo motir y resucitar en un mismo día por obra y gracia de J. Es difícil elegir un solo instante de una noche tan memorable, así que me quedo con la entrada triunfal de la Lojeña en la Fábrica del Chocolate, los "vivas" a los Portazos, el niño que solo hace caso cuando le hablan en granaíno, y sobre todo con la foto de Harry Potter
La mejor peor foto de la historia de la humanidad

2- El asalto vikingo a Redes, o como tres insensatos mueren ahogados a lomos de una orca de plático a escasos metros de la playa
Ninguna ballena ha sido maltratada para la realización de esta foto
1- El  Cultura Quente, o como terminar una noche que empezó medio regular en un after en medio de ninguna parte bajo un viaducto de la autopista (honramos la memoria de la difunta Amy Whinehouse como mejor supimos)

Higiene y cultura a partes iguales


Y como es de bien nacidos ser agradecidos y (casi) nada de todo esto habría sido posible si me hubiesen renovado contrato en Mordor, aprovecho la ocasión para recordar la ratonera
¿mande?


 No sé vosotros, pero yo, como en aquella canción, tengo ganas de fiesta, de que acabe el invierno...

martes, 11 de octubre de 2011

Adrenalina

Reconozco que llevar 3 semanas en barbecho sin poder escalar me tiene totalmente trastornada. He llegado al punto de pensar en acercarme al rocódromo a dar unos pegues solo para ver cómo se porta mi dedo, para una décima de segundo después decirme a mí misma "no, María, no es una buena idea", y seguir aquí envenenándome en casa mientras me llegan mensajes de todo cristo aprovechando este segundo veranito que no has regalado el cambio climático.

Ya sé que muchos de vosotros no entenderéis esta enfermiza afición nuestra a encaramarnos por paredes sin otra finalidad que la de llegar arriba porque sí, porque te lo has propuesto y quieres lograrlo, porque quieres vencer tus miedos, controlar la situación y demostrarle a ese trozo de roca de lo que eres capaz para que ella juzque, siempre justa e implacable, si eres merecedor de disfrutar de esa línea en particular y no de otra. Yo no me considero para nada una persona mística o espiritual, pero lo que está claro es que nunca me he sentido más en armonía con el cosmos, más centrada, despierta y alerta de lo que me he sentido algunos días escalando.

Creo que sólo podréis entender de qué estoy hablando si habéis probado esa mezcla explosiva de adrenalina y control mental, ese extraño cóctel que te hace sentir alerta y a la vez consciente de que eres tú el que tiene la sartén por el mango, porque al fin y al cabo todo se reduce a eso: a controlar la situación, los nervios, a que el resultado dependa solo de ti. En la vida ya nos enfrentamos a demasiadas situaciones que se nos escapan de las manos en las que solo podemos tratar de capear el temporal como mejor sepamos o podamos, pero hay demasiados factores externos que condicionarán nuestro éxito o nuestro fracaso. En la escalada no: lo que hay es lo que ves, está justo delante de ti, desafiándote, y tu arma para retarle en un cara a cara eres tú mismo. Y luego está tu compañero, esa persona de quien puede depender tu vida, tener que confiar así en alguien no es fácil, claro está, y al menos en mi caso influye muchísimo en mi manera de escalar; pero, creedme, depositar semejante confianza en alguien me hace recuperar la esperanza en la humanidad.

Escalando en el Eume con Germán la Punky Power
Cosas malas que me ha dado la escalada:
-Arañazos, moratones y cicatrices
-Alguna que otra mojadura
-Un esguice de tobillo
-Una fisura en el coxis
-Dos grapas en la cabeza
-Miedo, mucho miedo

Cosas buenas que me ha dado la escalada:
-Amigos
-Conocer sitios preciosos
-Atardeceres de ensueño
-Valorar el maravilloso sabor de una cerveza fresquita después de un largo día dándolo todo
-La satisfacción de ver que, a pesar de pasarlo mal, lo has logrado
-Fuerza interior

La verdad es que estoy deseando que mi dedito deje de quejarse un poco para volver a desafiar a la gravedad en medio de una pared, os aseguro que mi salud mental (lo que queda de ella) está en juego.

martes, 4 de octubre de 2011

Crónica de una muerte anunciada

Es relativamente fácil acordarse de la primera vez que hiciste algo:el primer concierto de tu grupo favorito, la primera vez que estuviste en la nieve, tu primer beso con alguien...Luego, poco a poco, con la cotidianidad, los recuerdos se van diluyendo, se entremezclan hasta el punto que no sabes a ciencia cierta cuándo has hecho algo, o no tienes claro del todo con quién.

Y entonces llega un día del que casi nunca eres consciente, porque las últimas veces suelen llegar a traición. Y te das cuenta de que eso tan cotidiano que casi se había convertido en un acto rutinario no va a volver a pasar, y quizá en ese momento te pares a intentar recordar esa última vez, diluída y mezclada con otras muchas veces en tu recuerdo. Y quizá no seas capaz de obtener más que recuerdos vagos de esa última vez que dormiste con alguien, del último día que te bañaste en la playa este verano, del último día que quedaste con un viejo amigo al que cada vez ves menos; o la última tarde escalando, esa en la que te marchaste antes porque estabas cansada e iba a haber muchas más.

Y no sé por qué, pero esto siempre ha sido algo que me ha obsesionado, como si las historias mereciesen una manera más digna de morir que difuminándose entre los restos del pasado; y como mi idiosincrasia vital tiene bastante que ver con eso de atesorar cada momento como el más preciado del mundo, intento que eso no me suceda. Pero de vez en cuando algo se te escapa y te pilla de sopetón, y te gustaría que por lo menos hubiera tenido la decencia de avisarte que iba a ser tu última vez.

Ya lo decía la canción: la vida es una sinfonía agridulce



miércoles, 31 de agosto de 2011

Super Bock Super Rock 2011 (II)

Poco más y, como decía Xoansinho, dejo la entrada del blog para el año que viene. El motivo inicial de dejar pasar un tiempo fue que se me diluyese el calentón que me pillé con mi "ex-amiga" tuitera después de lo allí acaecido y el cúmulo de despropósitos posteriores, que ahora no vienen al caso. Y luego pues ya se sabe: el veranito, los findes de despiporre y la vida social hicieron el resto. En cualquier caso, para no aburriros, entremos en materia.


VIERNES

Al poco de levantarnos aparece por delante de nuestras tiendas (de paso, no os vayáis a pensar) uno de nuestros compis desaparecidos. Nos explica brevemente que se cambiaron de sitio porque no había hueco para la tienda de los recién llegados el día anterior, para que así ellos no se quedaran solos. Vagamente nos señala con la mano un "por ahí" indicando su nueva ubicación, hablamos de la noche anterior, de la hasta ese momento bastante deficiente organización y poco más. A estas alturas ya queda claro que cada grupo va a funcionar de forma autónoma.

Bea, María y yo optamos por volver a la playa, en autobús. Salimos por la puerta trasera esperando una cola kilométrica como el día anterior, pero andamos, andamos, y terminamos en la explanada principal de acceso al recinto. La frecuencia de los buses ha mejorado notablemente, pasan cada unos 5 minutos, así que en menos de 20 ya estamos montadas en uno camino de la playa. Estos portugueses serán poco previsores con eso de la afluencia del festival, pero lo que no se les puede negar es que se saben poner las pilas en tiempo record.

Me doy una ducha con simple y pura agua dulce en las duchas de la playa y la vida vuelve a ser maravillosa. Aún así, por si resultase posible una de verdad con agua y jabón, y también porque L.A.  tocan a las 19:45 y les tengo muchas ganas, emprendemos la vuelta al camping a eso de las 5 de la tarde.


Los buses siguen funcionando a buen ritmo y apenas tenemos que esperar que uno se llene para que llegue nuestro turno. "Brasil" sigue en la parada intentando hacer su agosto particular vendiendo cerveza helada y pijotadas varias para comer, y la verdad es que lo consigue...¿quién se puede resistir a una cerveza fresquita por 1 euro? Llegamos a la acampada en tiempo record y nos dirigimos a las duchas como alma que lleva el diablo, y esta vez sí, después de dos días, conseguimos darnos una ducha de verdad. Es indescriptible la sensación de estarse duchando mientras los Portishead a pocos metros hacen las pruebas de sonido y se oyen las notas iniciales del "Roads", casi diría que tiene algo de místico.


A la vuelta de las duchas me cruzo con el grupo de desaparecidos, y quedan en pasarse a buscarnos a las tiendas antes del concierto de L.A., aunque en realidad  nunca vienen. Las niñas y yo matamos en tiempo preconciertos a golpe de kalimotxo y cerveza. Esto ya por fin empieza a parecerse a un festival, y pienso que es una pena que, esa misma noche, tenga que abandonar Meco para llegar a tiempo a la boda de mi prima.


Mis compis deciden apurar un poco más las horas de bebercio, y yo me dirijo al escenario pequeño para ver a L.A. por primera vez. Les tenía muchas ganas, a pesar de que me gusta mucho más su versión "naked" del disco que  la guitarrera. El escenario está atestado de españoles, y por un momento me vuelvo a sentí como en casa, como si los estuviese viendo en el FDN o algo así.

                                                                                                                     L.A.
Los mallorquines salen a darlo todo desde el primer momento, y el público responde de la misma manera. La química entre grupo y público es brutal. Como diría mi amigo Isaías, es un grupo de discografía abarcable, así que poco a poco van cayendo todas sus canciones mientras comienza a hacerse de noche. Puede que el previo etílico haya ayudado, pero disfruto del concierto como una enana.


Me reencuentro fugazmente con Bea y María, pero yo ya estoy en plena fase de enajenación: primeras filas, mi única obsesión, así que después de una breve charla y la visita de rigor al WC salgo corriendo al escenario principal y así ir tomando posiciones para los platos fuertes de la noche.


No es mi primera vez viendo a The Gift, y recuerdo haber disfrutado mucho el otro concierto, pero esta vez no me acaban de llegar. Pasan los minutos y aunque la chica lo da todo la verdad es que más allá de su potente voz no me dicen nada, y por momentos hasta me aburren. 

                                                                                                                 The Gift

Me he tomado tan en serio la tarea de conseguir un buen sitio que ya estoy a cuatro filas escasas de la valla, justo detrás de la zona VIP, ese reducto de afortunados que no tienen que pelearse por tener el escenario justo delante. Me dedico a confraternizar con mis vecinos de al lado, uno dice ser piloto de líneas aéreas, le digo que soy de Galicia y me pregunta si queda al sur de España; el chico es majo, pero me parto de risa para mis adentros.


Llega la hora de uno de los platos fuertes de la noche: salen a tocar Portishead y se hace un silencio sepulcral. Os aseguro que ni en mis mejores sueños esperaba poder disfrutar de su concierto así, sin oir a nadie más que la voz rota de Beth acompañada por el resto de la banda. La actuación se complementa con un maravilloso trabajo audiovisual que entremezcla imágenes del directo con animaciones claustrofóbicas, imágenes de paisajes vacíos y deshumanizados, y psicodelia.Todo ello contribuye enormemente a crear un ambiente denso y emocionante. Beth canta como si sufriese de una manera extrema y se fuese a romper en cualquier momento, y hay instantes que se me encogía el corazón como hacía tiempo que nadie conseguía en un concierto, a puntito de llorar me tuvieron en un par de ocasiones.



El concierto alcanza su punto álgido con el archiconocido "Roads", y lentamente nos van sacando del trance hasta que llega a su fin. Me quedo con la sensación de que he visto algo muy grande,y sin ninguna duda ha sido mi concierto favorito del festival.

El ambiente se caldea en el descanso previo a los cabezas de cartel. A duras penas logro tocar la valla con el firme propósito de no soltarla en lo que queda de noche. En el escenario se monta una especie de carpa circense y aparece un cartel  luminoso emulando a los de los cines de antaño en noche de estreno.


                                                           Previo a la actuación de los de Montreal

Me cuentan mis compis de concierto que la gente en Portugal les tiene muchas ganas. tenían una actuación prevista hace unos meses, que iba a ser su primera visita a nuestro país vecino, pero el concierto se suspendió por motivos de seguridad ya que coincidía con una cumbre internacional de jefes de estado. Los ánimos se caldean y los huecos se vuelven inexistentes. Apuro mi cerveza mientras espero que salgan, y el hermano pequeño del cantante, Will Butler (ay, omá) se encarga de amenizarnos la espera protagonizando una especie de número en el que los guardas de seguridad lo persiguen como si se tratase de un espontáneo que ha saltado al escenario. 


Por fin salen los Arcade Fire y la gente se vuelve loca, y yo con ellos. Es mi segundo concierto en menos de un año, pero lo vivo con la misma ilusión y emoción que el primero. 


Los de Montreal, como siempre, se dejan la piel en el escenario, sobre todo mi adorado Will, que nos deleita con unas peligrosas maniobras de equilibrio encima de un taburete mientras se dedica a aporrear su tambor...por algo apodan a este chico "the cereal man"


                                                                          Will Butler en todo su esplendor
Nos dejamos la voz aullando cada "uooooooooohhhhhh" y cada "uuuuuuuuuuuhhhhhh", porque está claro que si vas a un concierto de Arcade Fire y no haces eso es que estás muerto. 



Todos sus temazos van pasando por el escenario,y dejan para el final su himno por excelencia, "wake up". Si había alguien que aún no había cantado lo hace ahora, y todos nos dejamos la voz en ello, como si no hubiese un mañana. Will lanza las baquetas y una me da un buen hostión en la cabeza, pero yo lo amo igual. Antes de que me de tiempo a reaccionar ya hay dos chicas agarrándola cada una por un lado luchando por quedársela. Yo quiero seguir disfrutando del concierto, esa no es mi guerra.


El concierto toca a su fin con el "Spraw II" , una de las canciones más queridas del último disco, Y Régine se luce cantando y bailando con unas cintas de colores, como si de una bailarina zíngara se tratara. La voz de esta chica siempre me ha parecido flojita, incluso con tendencia a desafinar por momentos, pero no se puede dudar que tiene algo especial que suple todas sus carencias.


Se termina el show y poco a poco la gente empieza a abandonar la polvorienta explanada. he de decir que delante de todo se respiraba perfectamente, aunque en alguna ocasión que miré hacia atrás resultaba  bastante difícil ver algo. Cuando me alejo las dos chicas todavía siguen peleándose por la baqueta, para exasperación de sus acompañanantes.


Recargo las pilas comiendo algo y rehidratándome a base de Super Bock, no podía ser de otra manera. La gente se empieza a mover hacia la carpa electrónica, otros hacia el camping o a reponer fuerzas como yo. Disfruto de mis últimos instantes festivaleros antes de emprender la operación regreso.


Muchas veces había montado la tienda de noche, pero desmontarla es otra historia, y esta noche tocaba. Son las 3 de la mañana y a las 4 y media debo coger un bus camino de Lisboa. La situación me da una pereza brutal, así que me lo tomo con calma, que no son horas de andar estresada. Les dejo una nota de despedida en la tienda a las niñas, pero antes de que me vaya ya están de vuelta, "es que esto de ir de festivales es muy cansado"...ay, esta juventud! 

Me bajo del bus y emprendo la caminata hacia la estación de Sete Ríos. Son unos 20 minutos andando, y estoy cansada, pero aún así decido caminar para hacer tiempo.Mi bus no sale hasta las 9 y voy a tener tiempo de aburrirme. En la estación intento adecentarme como buenamente puedo, me limpio el polvo a base de toallitas húmedas y de pronto pierdo moreno. Me siento en el suelo con mi mochila y vuelvo a sentirme una jovenzuela mochilera camino de esos veranos en un campo de trabajo en un rincón perdido de la península. Me caigo de sueño, pero no logro dormir, no hay ni un solo sitio cómodo en toda la estación...¿por qué coño las estaciones de autobús son siempre unos lugares tan decadentes?. Por fin abren la cafetería y decido matar el tiempo desayunando, pero la cafetería sigue la línea de chunguez del resto del edificio, y encima está llena de palomas que campan a sus anchas por el interior.


Por fin dan las 9 y llega mi bus, me siento en uno de sus confortables asientos de cuero y caigo rendida a pesar de las voces que pega un señor. Cinco horas después llego a Mérida. Fin


Hasta el año que viene, Super Bock.

jueves, 21 de julio de 2011

Super Bock Super Rock 2011 (I)

Este año está siendo para mí bastante extraño en lo que a conciertos y festivales se refiere. Tras el fiasco que supuso a nivel público el 15000 Fest, quedarme incomunicada por culpa de mi móvil del pleistoceno en el Sonar, repetir jugada en el Vigo Tranforma y la "no comments" sesión de los 2many unida a una noche que...en fin, todas mis esperanzas festivaleras se centraban en mi cita lisboeta, con un cartel que, por fin, me hacía volver a sentir ese gusanillo en el estómago justo antes de que pase algo grande. Echo enormemente de menos a las granaínas, a Joti, mi cari, Ana y Bragas de Esparto a la hora de festivalear, pero las cosas están así ahora, y aunque me había planteado bajar a Lisboa sola la verdad es que me daba un poco de pereza, así que cuando un amigo me presentó en el 15000 Fest a una tuitera que iba a ir, y la chica me cayó bien, ya no tenía excusa más allá de la económica.
Mi querido trabajo de teleoperadora precaria y la parte proporcional de paga extra que me supusieron 2 meses en aquella ratonera hicieron el resto, y llegado ese punto, ni el hecho de tener que abandonar el festival de empalme el sábado para poder llegar a tiempo a la boda de mi prima en Extremadura (y así evitar un drama familiar de proporciones cósmicas) iba a hacerme cambiar de opinión.
El plan era un poco difuso, porque mis supuestos compis de festival compartían coche con otras chicas, pero no había sitio para uno más, así que googleé, tracé la ruta e hice acopio de billetes de bus. Quedamos en comunicarnos vía sms cuando estuviese a punto de llegar y allí me reuniría con el resto.

MIERCOLES
...Y llegó el día. Tras coger un Alsa hasta Porto, un bus urbano, patear un poco y perderme otro poco más hasta llegar a la estación de Rede Expressos dirección Lisboa, salir corriendo de Sete Ríos para llegar a tiempo a coger el último bus camino del Super Bock, un viaje de una hora que me recordó a esas subidas a la Escuela en el Especial años ha, y después de "tan sólo" 11 horas de viaje, por fin estaba allí.
Mi compi me estaba esperando en el sitio acordado, un poco agobiada y de bajón en general por la zona de acampada y demás, al igual que su amigo. Hay que decir que la acampada era, además de un mar de polvo, insuficiente para albergar a tanta gente, por no hablar de que gran parte del terreno estaba en cuesta y dormir en esas condiciones se hacía bastante complicado. Por lo demás, las duchas pues con colas como siempre, los mismos baños químicos de siempre, y como ventaja la comunicación directa acampada/zona de conciertos sin tener que dar vueltas estúpidas e inútiles rodeando recintos "as usual". Abundantes puestos de comida, y cerveza a precios razonables sin tener que andar haciendo canjes de tickets y demás. Eso sí, estamos a tomar por culo de todo atisbo de civilización, así que voy a tener que apañarme con la poca comida que llevaba y tirar luego de tendereteres. Botellonear es inviable sin un sitio cerca donde comprar nada...menos mal que la bebida no es cara
Había una fiesta de presentación para entretener la noche a semejante masa de gente, pero mis compis me dijeron que pasaban de ir ya que estaban de bajón, cansados y preferían dormir. Al cabo de un rato llegaron las dos chicas que faltaban, que sí tenían intención de acercarse un rato a ver qué se cocía, así que después de cenar algo y unas cuantas birras vamos de expedición.
Primera toma de contacto con el recinto, la zona en general no me parece demasiado grande (mala apreciación), eso sí, la carpa electrónica es canija. Vemos a un técnico de sonido con mascarilla y divagamos acerca de su enfermedad. La fiesta presentación es bastante bakala, nos tomamos unas, pero nos falta alcohol y nos sobra cansancio, así que después de un rato por allí decidimos retirarnos a coger fuerzas para el día siguiente.

JUEVES 
Como viene siendo habitual en los festivales, en la acampada no hay quien duerma, entre que me he pasado media noche resbalando por culpa de la pendiente, la gente montándola y demás, a las 10:30 parto con mis dos compañeras de expedición nocturna camino de la playa.Mis otros dos compis deciden quedarse en la acampada a esperar a unos amigos que llegan a mediodía y ya de paso buscar el chiringuito para cargar los móviles. Quedamos en vernos luego.
En la info del festival decían que había buses a la playa, así que nos dirigimos hacia la entrada. Vamos contra corriente, toda la gente marcha en dirección contraria camino del parking o pateando hasta la playa. Pregunto a una chica y dice que son 2 kilómetros...eso no es ná. 
Vamos a la entrada y vemos una cola bastante larga, yo voto por andar pero mis compis no lo ven claro, así que nos ponemos a la cola, que bordea el recinto y es bastante más larga de lo que parece.No se ve ni un puto bus en el rato que llevamos (supuestamente los hay cada 10 minutos) Sigo votando por andar, María me apoya, y Bea aunque en contra se une a la mayoría.Ellas fueron el día anterior a la playa en coche y dicen que está lejísimos, yo pienso que quizá campo a través haya un atajo. Echamos a andar, no hay atajo, solo seguir la carretera. Después de una parada técnica para comprar agua en una gasolinera y cruzarnos con unos cuantos buses (sic! ) llegamos a la playa dos horas después.
La playa, eso sí, merece mucho la pena
Por fin sol y playa!
Es un arenal enorme del estilo de A Lanzada pero a lo bestia, el agua está fría pero me paso media vida dentro de ella porque fuera te torras (oh, sí, sol por fin!!!). Metamorfoseo en sirena, nos tomamos unos helados en el chiringuito y pienso que la vida puede ser maravillosa.
A eso de las 17:30 nos piramos a coger el bus (sí, esta vez no hay discusión) Hay una cola hasta el infinito, esperamos al sol y nos quemamos. Pasa una hora, y dos, ya estamos en la cabeza de la cola y el próximo bus es el nuestro, pero no llega. La patrulla de guardinhas que estaba esperando en la parada se pira ...en teoría los buses acababan a las 19:00 (ya son las 19:30), pensamos que no van a dejar a toda esa gente allí tirada en medio de ninguna parte, pero no viene ningún bus y la cosa mosquea.
Empiezo a agobiarme un poco y a pensar que, quizá, después de 2 horas de espera, tengamos que terminar por volver andando. Llega un coche de la organización y la gente empieza a disolver la cola y echar a andar. Horror.
Nos acercamos al tío de la organización, dice que los buses van a llegar pero no sabe cuando ya que la carretera está colapsada por el tráfico, los coches hace tiempo que no avanzan. Casi todo el mundo se pira (la cola seguía siendo mundial detrás de nosotros) Mis compis optan por esperar a que venga, yo optaría por andar pero no me apetece esa pateada sola, así que espero.
Llega un tío con un coche hasta arrioba de neveras repletas de cervezas, refrescos, patatas fritas y chuminadas varias. Veo a DIOS en ese hombre que vende latas de cerveza frescas por 1€. El pavo hace el agosto con nosotros, un grupo de portugueses opta por llamarlo "Brasil", ya que lleva una camiseta de allí. Son las 8 y pico y me voy a perder a The Walkmen. Echo pestes de la organización y me quiero emborrachar.
Por fin llega el bus cuando ya les había dicho a mis compis que iba a optar por ir andando ya que a los Kooks quería ir sí o sí...los últimos en partir andando vuelven corriendo, la vida vuelve a ser maravillosa a pesar de que vamos tan lentos por la retención que nos adelanta gente andando. Brasil tambien nos sigue con sus cervezas frescas, está contento por el negocio que ha hecho y se siente Papá Noel, se dedica a lanzar paquetes de patatas de regalo. Uno de dá en la cabeza, será mi cena. Pasamos junto a las explanadas del parking atestadas de coches y me acojono, mucho.
Llegamos a la acampada a las 21:00, "solo" hemos tardado 2 horas y media en volver de la playa, la tienda de nuestros "compis" ha desaparecido, ni un sms, ni una nota, nada. Es tarde y en este punto decido que ducharse es prescindible pero perderse más conciertos no. Mi segunda máxima festivalera ese fin de semana será "no he venido hasta aquí para ver los conciertos en una pantalla gigante"
De los 5 iniciales quedamos 3, las chicas quieren cenar algo, yo quiero ver a los Kooks así que me marcho escopetada. Como nadie tiene batería en el móvil fijamos un punto de encuentro al final del concert de los Artic Monkeys.
Soy consciente de que voy a  ver los conciertos sola, ya que encontrarse con alguien allí es como buscar una aguja en un pajar, pero no me importa, al fin y al cabo los conciertos me motivan a más no poder, y estaré a lo que hay que estar. 
The Kooks
Los Kooks son divertidos, nada del otro mundo, en realidad, pero luego vienen Beirut y quiero estar delante, así que invierto gran parte del tiempo en ir ganando filas Estar sola ayuda, una persona sola cabe en casi cualquier hueco. La gente está bastante callada en general, animada pero sin montarla, es fácil localizar los grupos de españoles. Hay varios grupos de ingleses semicomatosos montándola parda...huyo de ellos como de una invasión zombie.
Cuando empieza Beirut estoy en 10ª fila más o menos, veo todo bastante bien, y se escucha mejor aún (si no fuera porque tengo detrás una parejita de españoles que no paran de parlotear) Me cambio de sitio y todo es silencio absoluto, la gente está emocionada tarareandon las fanfarrias de las trompetas.
Zach, si tú quisieras y yo me dejara...
Siempre me ha parecido que Beirut son como una banda de pueblo pero en plan bien, me caen las babas de felicidad y me enamoro del cantante...nunca soplar una trompeta me había parecido tan erótico...pero con el apellido que tiene el señor Zach no podía ser de otra manera XD. Disfruto del concierto como si no hubiese un mañana, me desgañito entonando la melodía de "Nantes" y con "Sunday Smile", casi se me cae una lagrimilla en medio de "Elephant gun", hay una comunión brutal entre el grupo y el público...no quiero que ese concierto termine nunca. 
Pero se termina, y le toca la cita a los Artic Monkeys, estoy bastante adelante, así que decido no moverme, el ambiente se está haciendo cada vez más incómodo y la gente se apiña hasta límites insospechados. Y cuando empieza el concierto la gente se vuelve loca. Toda la parte delantera se convierte en una enorme melé, los ingleses han tomado el territorio y la gente se empuja de un lado al otro. Se me desabrochan los playeros, la gente pisa los cordones y temo por mi vida. No, agacharse NO es una opción. Un chico trata de ir hacia atrás con una chica semiiconsciente a la que arrastra como puede, unos tíos borrachos se le encaran y casi se lía...aprovecho el hueco que está abriendo para huir de aquel infierno, tardo 3 canciones en llegar a una zona medianamente habitable, el polvo que levanta la gente al saltar lo envuelve todo y el aire es irrespirable...ya entiendo lo de la mascarilla del día anterior y los de la gente con pañuelos anudados al estilo oeste...ay! mi pobre alergia!!!!!
Decido que ya va siendo hora de comer y beber algo. Veo la mitad del concierto por una pantalla gigante mientras como plácidamente unos trozos de pizza sentada en un banco, luego me voy un poco más adelante, pero lejos de la "zona cero"
Podría ser cualquier cosa, pero juro que son los Artic Monkeys
El concierto termina y  me dirijo al punto de encuentro, me doy cuenta de mi error, ya que hay demasiada gente que ha elegido el mismo sitio. Espero un buen rato a que la explanada del escenario principal se desaloje, pero encontrar a alguien allí es tarea imposible. Me voy a dar un voltio por la carpa, que si ayer era enanísima hoy con tanta gente parece una casa de muñecas. Quiero quedarme a ver a James Murphy, que ya me lo perdí en el Sonar, pero aún falta una hora, estoy cansada, sola,  y esa música chundachundera y el exceso de gente no me motivan a esperar en absoluto. Me piro a la tienda, 10 minutos después llegan Bea y María. Sin noticias de los desaparecidos.

Seguiremos informando

domingo, 3 de julio de 2011

Feos que me ponen

Por fin ha llegado el verano y con él una de mis épocas favoritas del año: la temporada festivalera; y como este blog estaba quedando muy serio y trascendental, sin ser yo nada de eso, he decidido darle un toque más mundano y banal, en plan "corazón de verano".

Ya sé que no soy rubia ni tengo esa voz tan "osea" que tiene Anne Igartiburu, esa mujer que tuvo el privilegio de rascarle la cabeza a John Cobra como si fuese un perrito (siempre la envidiaré por eso), pero aún así trataré de hablaros de mis feos favoritos, eso tíos que, a sabiendas de que son poco agraciados (en el mejor de los casos) por algún motivo que desconozco despiertan mis instintos de apareamiento en cuanto abren la boca y sueltan dos estrofas de cualquier canción al azar, y me se sube todo asín tan de golpe que acaban por parecerme unos pedazo de maromos con los que me casaría y tendría 20 hijos tan feos como su padre, aunque eso no me importaría en absoluto. Puede que sea mi vena grupil, puede ser la erótica del escenario o yo que sé, pero el caso es que aquí va mi listado de feos, post que trataré de actualizar cuando se me ocurran más sujetos en cuestión, y post para el que espero vuestra colaboración, pero eso sí, la condición "sine qua non" es que el tío sea feo, porque que te ponga un tío que canta bien y encima está medio bueno como que le quita mucho mérito al asunto.

Empecemos pues este ranking , y como no podía ser de otra manera en el puesto #1 está mi querido y no suficientemente adorado J, Juan Ramón para los amigos. ¿ Qué puedo decir de este hombre que no haya dicho ya? Una de los pocas personas que ha conseguido que yo me quede callada sin saber qué decir (eso tiene mucho mérito, creedme), por no hablar de el día que perdimos dos aviones solo por ir a una discoteca donde iba a estar él (bueno,vale, y por emborracharnos mucho también) y quedar obnubilados con la  estampa de J montado en su moto, pelillos al  viento, saliendo del Ruido Rosa. Que sí, lo admito, es feo, puede que hasta sea un poco soso, pero es que es abrir la boca y ya me pierdo, y ya si pone la cadera así medio de lado con el culito pa fuera....ay omá

Mi pose favorita de J



Siguiendo con el ranking en el puesto #2 tenemos al Nosferatu del siglo XXI, al hombre que se viste como un cura sin serlo, a mi calvo favorito, al gran Billy Corgan. Este además tiene el agravante de estar como una puta cabra (bueno,vale, J es politoxicómano...y qué?) y no tener absolutamente ningún criterio para saber discernir entre una canción suya buena y un truñaco, y los mismo te saca un disco que te mueres (El Siamese Dream siempre estará entre mis 5 discos favoritos) como te amenaza con sacar 5 discos de descarga gratuita online que, lo admito, no me he atrevido a descargar aunque solo sea por el amor y adoración que le profeso a este hombre (y que quiero que siga siendo así). Yo creo que el problema de Billy es que necesita un estilista que le diga que el rollo túnica no se lleva, pero yo se lo perdono todo si me canta esta canción 

Reconozco que en esta foto da un poco de miedito


En el puesto #3 estaría Dave Grohl, ex componente de un grupo cuyo cantante nunca podría estar en este ranking por motivos más que obvios, pero Dave es otra cosa, no sé por qué siempre me ha parecido que en el escalón evolutivo de mono a hombre la naturaleza se había saltado un paso con Dave...y aún así en el vídeo que sigue...quién fuera micro!



En el puesto #4 estaría ese hombre con eternas pintas de enfermo, que además tiene un estilo cuanto menos peculiar de bailar, y encima un ojo a la virulé que reconozco que acaba por ponerme nerviosa al cabo de un rato. Es que a mí Tom Yorke es uno de esos tíos que siempre me han despertado ternura, aunque sólo sea porque parece que acaba de salir de una huelga de hambre muy larga y necesita un buen filete (y lo que surja)


Recién llegado a casa de una mala noche? No, el chico es así de serie

Supongo que hay mucho más, pero mi nivel de grupismo no llega al punto de querer profesarles amor eterno como a estos cuatros señores. Anyway, seguiremos informando, que para eso tenemos todo un verano de festivales por delante

martes, 28 de junio de 2011

Prefiero bollitos

ñammmmmmmm!!!!
Es una pena que la mayor parte de las cosas importantes que aprendemos en la vida tengamos que hacerlo a base de hostias. Así descubrí que torpeza y deportes de riesgo es una mezcla peligrosa; y tambien que hace falta tan solo un segundo para romperse un hueso pero el trabajo de meses para que vuelva a ser el mismo de antes. Pero tambien  que hay que saber cuando puedes esperar algo de una persona y cuando no. Esta es una de las últimas cosas que la vida me enseñó, y también de las más dolorosas, ya que llevaba implícito el combo de otras dos: que la gente no cambia (y que de hacerlo suele ser para peor),y que lo que no te mata termina por hacerte más fuerte.

Diréis que es una perogrullada y que ya soy demasiado mayorcita para ir creyendo en los pajaritos de colores, pero, ¿qué podéis esperar de alguien que quiere aprender quenya sólo por si, llegado el hipotético caso,si se encuentra un elfo, poder dedicarle unas palabras en su idioma?

Cuando era una jovenzuela recuerdo que era una persona bastante dura y desconfiada, y muy, pero muy borde. La verdad es que si me paro a pensar en cómo era entonces encuentro bastante poco de ello en mi yo actual. Supongo que el hecho de haber vivido desde los 6 años con la enfermedad crónica de mi padre, con ese miedo a quedarte huérfana en el momento más imprevisible y haber pasado algunos momentos difíciles en la vida de un niño lejos de mis padres, acabaron forjando en mí un sentimiento de "hágalo usted mismo" bastante marcado y bastante mal entendido por el resto de mi familia. Tambien es verdad que el hecho de que ese "resto de la familia" no hubiese estado allí en aquel momento para asumir el papel de mis padres, creó un sentimiento de desapego enorme hacia la familia como ente abstracto e impersonal que vaya más allá de mi padre, mi padre, mi gato y mi pareja cuando la he tenido.

Me llevó bastante tiempo abrirme a la gente, siempre había una especie de coraza que no dejaba que nadie traspasase, porque debajo de ella yo era como todos los demás, era vulnerable y las cosas me afectaban. Bueno, en realidad las cosas me afectaban de todos modos, pero al menos ahí afuera, desde el otro lado de la coraza, nadie lo notaba.

Pero un buen día descubrí que no puedes ir por la vida desconfiando de la gente sin haberles dado siquiera la oportunidad de que la fastidien, que vivir así implicaba perderse muchas cosas que no merecía la pena perder, sobre todo teniendo en cuenta que en cuestión de días la vida podía dar un vuelco y ponerse patas arriba. Aprendí a dulcificar mi carácter, a no ser borde porque sí, a dar a la gente la oportunidad de equivocarse, tambien a ser cauta y observar. Ya sé que puedo dar imagen de ser bastante atolondrada, pero, creedme, cuando conozco poco a alguien me fijo muchísimo en los pequeños detalles.

Pasé a ser una persona abierta y sociable con la que creo que es fácil sentirse cómodo, que no le gusta excluir a la gente sino todo lo contrario, que habla mucho y se muestra tal y como es, pero hasta un punto,llegado el cual muy poca gente puede entrar porque soy hermética y extremadamente celosa de mi vida privada. Puede que haya gente que crea que eso es incompatible con tener mil millones de redes sociales, pero no estoy de acuerdo, porque aquí cuentas lo que quieres y hasta dónde quieres, y a partir de ese punto sólo se pueden hacer conjeturas. Conozco a muchísima gente, pero pocos, muy pocos buenos amigos, supongo que porque soy muy precavida a la hora de otorgarle ese "privilegio" a alguien, aunque a veces hay gente con la que, sin saber por qué, conectas de una forma casi instantánea, como si te conocieses de una vida anterior o algo así.

Por eso cuando me equivoco con alguien, cuando una persona no resulta ser como esperabas, el palo resulta tan gordo. Supongo que todos nos hemos pegado algún que otro palo de este tipo, yo en concreto dos. El primero lo superé malamante, pero como tenía a mi lado un chico que me quería mucho, eso me ayudó a sobrellevarlo. El segundo fue peor, porque fue el resultado de muchos años de amistad, que acabaron derivando en algo más que finalmente terminó como un auténtico desastre. Por el camino perdí la esperanza en la humanidad (suerte que a veces consigo recuperarla), 7 años de mi vida, y también me perdí a mí un poquito. Pero también aprendí cosas valiosas para mi vida, que me han hecho crecer a nivel emocional y creo que hasta ser mejor persona, esas de las que hablaba al principio. Lástima que para resurgir cual Ave Fénix haya que quemarse primero.

La etapa más aciaga de mi vida se cerró hace algún tiempo ya, el día que descubrí que no merece la pena esperar algo de alguien cuando sabes que esa persona no va a cambiar, que va a seguir siendo egoísta, cobarde e inmadura, y que nunca te va a tratar como te mereces. Ese día fue en el fondo una liberación, porque aprendí a vivir con lo que podía esperar de mí misma, por poco o mucho que fuese, y a dedicar tiempo a la gente que me había demostrado que realmente lo merecía; y aprendí que una retirada tardía quizá no sea una victoria a corto plazo, pero a la larga en absoluto será una derrota. Tenía la lección bien aprendida, pero sólo de teoría, porque esa persona hasta me negó la posibilidad de poder realizar una prueba empírica...y este fin de semana era el exámen final, sin ensayos, sin posibilidad de revancha, jugando fuera de casa y con un jugador menos.

Yo iba preparada para lo peor, porque otra de las cosas que me ha enseñado la vida es que a veces aunque seas una persona optimista, es preferible ponerse en el peor de los casos y tratar de resolver mentalmente esa situación, ya que a partir de ahí la cosa sólo podrá mejorar, y si logras manejar la situación te vendrás arriba.

Y la manejé. Con una entereza que yo no imaginaba que pudiese tener, con una serenidad sorprendente. Y tras los primeros momentos de incomodidad, me vine arriba, y me crecí más y más; me crecí al ver que podía con eso y con que pudiese venir, que las heridas por fin habían cicatrizado, y ya no dolían...y me crecí al ver lo mal que estaba manejando la situación él, con torpeza y cobardía, pensando que los problemas se resolverán solos metiendo la cabeza debajo del ala, como aquel niño que se esconde bajo la sábana esperando que así desaparezca el monstruo que le acecha en sueños. Me crecí tanto que mi ego sobrevolaba la sala, era corpóreo y todo el mundo podía verlo, e irradiaba luz, calma, y felicidad. Y por un momento imaginé lo que habrían sido estos dos años con él a mi lado y veía más de lo mismo, la misma mierda de siempre, un camino a ninguna parte. Y sentí un profundo alivio, porque ya no duele, porque ya no es mi guerra.

martes, 21 de junio de 2011

Mi fracaso personal

Wrapped trees, Toronto_Christo and Jeanne-Claude
Alguien me dijo una vez que yo podía pasar de ser la reina de la fiesta a convertirme en la persona más negativa y tremendista en cuestión de horas. Creo que nunca me han definido tan bien.
Supongo que tiene que ver con esa manía de vivir como si cada día fuese el último en la tierra. Ese afán de vivirlo todo tan intensamente que los subidones son indescriptibles, pero los bajones tambien son antológicos. Supongo que eso del "hoy es el primer día del resto de tu vida", frase que encabezó mi fotolog durante mucho tiempo,se ha convertido sin querer en mi modus vivendi.Quizá sólo sea una muestra más de mi desequilibrio mental, o quizá, como alguien dijo también, el problema es que soy demasiado emocional..

Llevo meses acumulando cajas en el mueble de la caldera esperando una futurible mudanza. Cajas desmontadas que se unen a sus predecesoras hasta que ya no queda sitio para nada más. Supongo que las cajas son la consecuencia de esa idea que me viene rondando hace meses, ese sentimiento de que este ya no es mi sitio, que no pertenezco a aquí, pero que tampoco tengo claro dónde encajo ahora mismo. Así que sigo acumulando mis cajas, y sigo buscando mi sitio, con mi cuerpo aquí y mi mente lejos, muy lejos. Actúo en consecuencia y reduzco a la mísima expresión los vínculos con este lugar, y me niego a crear lazos nuevos que puedan ser un obstáculo en mi maniobra de evasión particular. Conservo los que tengo, eso sí, no vayan a pensar que soy un ser insensible (recuerden, soy demasiado emocional),pero marco los límites de mi territorio, de hasta donde quiero llegar, como si mi libertad fuese el último bastión sitiado resistiendo una gran batalla.

En cierto modo, lo sé, es como si ya me hubiera ido. Y conste que busco razones para quedarme, pero no encuentro más que obstáculos; y la idea de la hoja en blanco, ese papel de un blanco inmaculado esperando a que alguien lo llene de borrones, me fascina.

Hace 5 meses que terminé la carrera, y ya sabía que las cosas estaban jodidas, pero muy muy jodidas... y aún así la realidad me ha golpeado implacablemente en la cara. Ya sé que cinco meses es poco tiempo, pero la verdad es que cuando pensaba en estas fechas me veía viviendo en algún lugar a muchos kilómetros de aquí rodeada de gente que hablase raro. Llevo meses sin hacer planes a más de dos semanas vista "por si ya no estaba aquí", y sí, es fascinante y divertido vivir con la incertidumbre de que tu futuro te puede llevar a cualquier parte, pero es muy frustante que al final no acabes llegando a ningún lado, y sigas en tu casa, rodeada de sueños que no se acaban de materializar.

Y conste que no me puedo quejar; encontré trabajo en lo que, dada la actual coyuntura, se podría considerar un tiempo record. Un trabajo de mierda, eso sí, pero un trabajo al fin y al cabo, alienante como pocas cosas que he hecho, desagradecido y precario, pero un trabajo donde llegas a fin de mes y alguien te paga, poco, pero te paga.Pero claro, yo seguía soñando con mis planes de futuro, mi huída a ninguna parte, pensando que me merezco algo mejor, indignándome con la cantidad de ineptos en posiciones privilegiadas y luchando por mis sueños.Y es una mierda tener sueños e ideales cuendo tu sueldo es de 650 euros al mes, pero es mucho peor no tener ni siquiera eso.

Supongo que cuando clasifican a nuestra generación como "la generación perdida", no están tan mal encaminados; y no lo digo porque crea en esas mierdas de etiquetar a la gente (que va a ser que no), sino porque lo verdaderamente triste de nuestra generación no es que se esté perdiendo a  gente súper formada que podría sacar este país del agujero en que se encuentra, lo dramático en realidad es que se nos está haciendo perder la esperanza. Supongo que hace unos años, cuando era aún más ilusa idealista y creía que las cosas se podían cambiar, me habría involucrado activamente en todo esto de las acampadas, pero ahora, en plena etapa nihilista, no puedo evitar pensar que todo esto, por muy triste que parezca, no va a servir para nada. Porque al fin y al cabo ellos lo que querían era repartirse el pastel, y eso ya lo han hecho.

A veces me gustaría ser un poco más conformista y soñar con una vida tranquila y acomodada, con una casa con jardín, un perro enorme, y un trabajillo que no me haga pensar mucho ni me dé quebraderos de cabeza. Conformarme con mi sueldo miserable y el cariño de mi marido que me recibirá con un beso en la mejilla cuando vuelva a casa mientras mantiene en brazos a nuestro quinto hijo. Pero no, no quiero eso, porque yo (modesta de mí) sigo pensando que me merezco algo mejor, más excitante, un trabajo que me llene, una vida de aventura, alguien tan chiflado y desapegado de esa vida tranquila como yo.

Y como nada de eso llega de vez en cuando me siento pequeñita, muy pequeñita, casi que me hago invisible, y me permito ser desgraciada y ahogarme en esa angustia vital del que no tiene lo que quiere, porque quizá, en realidad lo que ocurre es que no sé lo que quiero. Porque quizá, en realidad, no es que sea emocional, es que sigo siendo una niña. Y es en estos días, cuando me siento sumamente desgraciada, encerrada en una de esas burbujas de tela que rodean los árboles de la foto, cuando más me acuerdo de aquella canción que decía aquello de "que venga a salvarnos, que me salve a mí primero"


domingo, 10 de abril de 2011

Reducir, reciclar, reutilizar

Hace ya una temporada larga que estoy ligeramente obsesionada con eso de la sostenibilidad. Ya sé que se empeñan en decirnos que nuestros recursos, aunque finitos, están aún lejos de agotarse, y que nuestro modo de vida actual está garantizado. Tampoco parece importante el hecho de que generemos una cantidad ingente de residuos que se van acumulando día tras día sin que sepamos dónde o cómo deshacernos de ellos, pero eso tampoco parece preocupante siempre que haya un océano donde arrojarlos, un país tercermundista que los almacene, o un transbordador espacial que los pueda poner a orbitar.
Muro divisorio de botellas de agua, Klein Dytham architecture

Y sin embargo yo, ilusa de mí, sigo preocupada por esto. Hace tiempo que me pasé a las bombillas de bajo consumo y que voy al super con mi bolsa de tela, y no os podéis ni imaginar lo que me jode olvidármela un día. Reutilizo el papel hasta que ya no le queda un centímetro cuadrado libre, guardo en una botella de plástico el aceite sucio y el agua de regar las plantas, almaceno las pilas usadas y esas bolsitas ridículas de plástico que te dan con las frutas y verduras; y os juro que el día de la  entrega de mi Proyecto Fin de Carrera me sentía mal sólo de pensar que probablemente un árbol entero hubiese pasado por mi impresora en una sola noche. 

Claro que algunas cosas son inevitables, y una vez al año, cuando bajo a chuzarme como una posesa a la playa para celebrar la llegada del verano por San Juan, me paso la sostenibilidad por el arco del triunfo y disfruto del dulce placer de tirar todo a la misma bolsa, y aún así seguir siendo un ser extremadamente cívico porque al menos he sido capaz de llevarlo todo a un contenedor.

Recuerdo que una vez Mr Machiavelli me hizo dudar cuando volvió de sus vacaciones yankis con Bragas de Esparto, y tras su visita a Las Vegas y ese despiporre de watios en medio de ninguna parte me dijo, muy serio, "da igual lo que hagamos nosotros, la culpa es de ellos". Qué quieren que les diga, una es vieja y testaruda, pero no por ello menos ilusa, y sigue creyendo que el famoso "sé el cambio que quieras ver en el mundo" de Gandhi, debería ser el leitmotiv de nuestras vidas.


Y luego está la basura cibernética, que la hay a patadas, y sino no hay más que intentar buscar algo en google y luego tirarse media vida verificando si esa información sigue estando vigente; que ya he perdido la cuenta de las veces que me he cagado en la institución de turno por no haberse dignado a borrar algo que ya no tiene validez desde hace una década. Señores, que actualizar una web no es solo colgar las noticias de rabiosa actualidad, que también lo es la menos grata tarea de informar de las que ya no valen. Que digo yo, cuándo pones un anuncio para vender algo y finalmente lo consigues, te encargas de quitar los anuncios o lo dejas ahí para que la gente te diga dando el coñazo? Pues eso.


Así que, en un ejercicio de coherencia o algo así, he decidido darle un nuevo uso a este mi blog, más que nada porque hasta ahora el pobre ha pasado por la vida con más pena que gloria, casi como si su mamá no lo quisiese, y no, eso sí que no. Obviamente ya no será el blog de mi PFC, más que nada porque afortunadamente ya no tiene sentido, y también  porque en el fondo nunca lo fue.


Que de qué va esto ahora? Pues no sé, de las desventuras de un pobre ser de treintaypico años que se encuentra un poco desubicada en este mundo, una tía idealista que sigue creyendo en la magia y los finales felices, y que cada vez lleva peor algunas cosas. Será la edad...


Pasense por aquí siempre que quieran, y ya que vienen no pasen de puntillas y dejen algún rastro de su paso en forma de comentario. Aquí todo el mundo es libre de opinar lo que le dé la gana, pero eso sí, con respeto. No le voy a pedir a nadie que esté de acuerdo con lo que escriba la abajo firmante, pero sí que no entre en insultos o descalificaciones hacia mí o alguno de los visitantes.Siempre me ha gustado presumir de juntar a gente con aparentemente nada en común y acabar montando reuniones variopintas, así que, como diría Manquiña, vamos a llevarnos bien.


Y por lo demás solo decir que lo que aquí se cuente no debe ser tomado al pie de la letra, que evitaré las alusiones personales en cosas que puedan implicar a otras personas, pero que si en algún momento alguien se siente aludido no es mi problema, al fin y al cabo es lo que pasa cuando uno se pone a escuchar a hurtadillas detrás de la puerta,no? Nadie te garantiza que vayas a escuchar lo que quieras, pero yo no pienso pedir perdón por pensar lo que pienso, y mucho menos por ser como soy. 


Estamos todos? Si? Pues que empiece el viaje ya !